martes, 6 de febrero de 2018

Las mujeres recortable: Derain, Balthus y Giaccometti




Sus obras han llegado a Madrid reunidas bajo el título "Una amistad entre artistas". Confieso que no me interesaba su amistad, sino su trabajo, y por eso dediqué la atención a intentar comprender los cuadros y las esculturas en lugar de leer sobre sus relaciones personales.

 
Giacometti en su estudio.



Así, de primeras, a lo bestia, sin más argumentación que lo que entra por los ojos, no encontré ninguna semejanza entre sus creaciones. Fueron tres personalidades muy diferentes, y eso se percibe en cómo materializaron sus pensamientos, en la utilización de los colores, en las texturas, en la técnica, y en el punto de vista ante la postura del sujeto -  objeto - al que representan.

Incluso en los títulos de las obras, se descubre que - fuesen amigos o no - las diferencias entre los artistas son siempre profundas. Aún así, poder ver sus miradas intercaladas, es una experiencia inspiradora; como también lo sería examinarlas junto a cuadros de Rubens, de Juan Gris, o de Munch.


Una vez recorrida toda la exposición, me giré para intentar encontrar algo que llamara la atención en su conjunto; y con todas las obras de la última sala a la vista, me dije que estaba ante una habitación de mujeres recortadas.

Atravesé los pasillos, bajé a la primera planta, y comprobé que mi impresión se ajustaba solamente a las figuras del segundo piso. Es cierto que de las casi 240 obras exhibidas apenas llegan a la decena las que representan a personajes masculinos, que los cuadros están despojados de paisaje y la naturaleza viva aparece únicamente en tres óleos de los cuales uno bebe de Courbet.

La falaise. Balthus.


La mujer de los labios gruesos. Derain.
Luego hay máscaras, y progresa esa evolución de desarme y desmantelamiento hacia el gesto conciso, la mueca, la ausencia - no del individuo, sino del vínculo con lo social hasta desligarlo de su propia narración interna - y comenzamos a entrever el recorte, el vacío, la omisión del diálogo, la aparición del personaje encajado en el fondo negro de Derain, en los fondos blancos de Giaccometti, en los sueños sombríos de Balthus.
Pero si esta orfandad - de entorno y biosfera - los une en la segunda planta, es aquí donde aparecen también las grandes diferencias. Si bien hay que destacar que esa falta de conexión total con el mundo se manifiesta, por primera vez de forma plástica, con el recurso técnico de la sustracción del personaje de cualquier tipo de contexto, y que ese vacío lo comprendemos hoy perfectamente porque ha traspasado el lienzo, y somos esos personajes recortados, no debemos olvidar que Derain no busca expresar lo mismo que Balthus, y que lo que Giacometti revela tiene un objetivo muy distante del de sus dos amigos.

"Siempre he tenido la impresión o la sensación de la fragilidad de los seres  vivos, como si les hiciera falta una energía formidable para poder mantenerse en pie".
Giacometti

Isabel en el estudio. Giacometti.


Giacometti busca algo incorpóreo, es él quien despliega una enorme energía para lograr materializar la esencia del individuo al que tiene enfrente, y en sus cuadros hay un inmenso respeto por esa esencia que proviene del modelo. El vacío de sus cuadros y de sus esculturas está lleno de significado.

    Nu debout dans l'atelier      et     L'homme qui chavire.     Giacometti.


Las obras de Giacometti parecen desbordadas de la abstracción de la verdad. Y aunque esa verdad no se comprenda de una forma narrativa, sí que se aprecian a nivel sensorial.

Grande bacchanale noire. Derain.


Derain es mucho más sintético, reduce el vacío a un fondo negro u oscuro, no parece haber intención de comprender al sujeto representado sino de plasmarlo reducido a su forma, convertido en objeto.

Le dejeuner sur l'herbe. André Derain


Los cuerpos representados por Derain en su última etapa - la que se exhibe estos días en Madrid - parecen flotar en sus cuadros como figuras recortadas. No hay comunicación entre los personajes. Sonríen en una especie de selfie con fondo cartón.

Le dejeuner sur l'herbe. Manet.
La Phalene. Balthus.


Balthus captura al modelo como objeto, al igual que Derain, pero va más allá y lo transforma en sujeto de su propio universo, un sujeto inerte que tiene la sensualidad de una marioneta al servicio del sentido del cuadro.
 
Les Beaux Jours. Balthus.


Balthus no se propone pintar el sueño de la mujer que tiene frente a él, sino que le hace posar que sueña, para poder construir con el ella-objeto la representación de lo que él sueña.

La exposición se puede ver hasta el 6 de mayo de 2018 en la Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. Madrid.
 

lunes, 29 de mayo de 2017

Ingres: Cómo dotar de vida al arte


"Para plasmar lo bello, no veáis más que lo sublime,

no miréis ni a la derecha ni a la izquierda,

y mucho menos hacia abajo. Levantad la cabeza hacia el cielo,

en vez de encorvarla hacia la tierra.

No estudiéis lo bello más que de rodillas.

No penséis que se produce algo bello sin la elevación del alma.

Considerad el arte como vuestra religión"

Jean-Auguste Dominique Ingres


La odalisca en grisalla
 
 
En noviembre del 2015, el Museo del Prado inauguró la exposición sobre Ingres. Y durante los cuatro meses de ese invierno, si caminabas por el Paseo del Prado, encontrabas toda la calidez de La odalisca recostada sobre las columnas del museo.
 

La odalisca
 
En diciembre, los titulares de los periódicos anunciaban que se preveía un invierno con temperaturas superiores a las normales. El arte - y en este caso el calor que Ingres imprimía en sus dibujos y pinturas - sin duda impactó en la sensación térmica que vivió Madrid. Hoy me acuerdo de aquella exposición tras leer un poema de Ignacio Vleming titulado Efectos del cambio climático en las pinturas del museo. En el poema, Vleming habla de la vida interior de los cuadros.

Ingres escribió sobre cómo transmitir vida a la obra de arte.

Las frases del pintor y de alguna de sus modelos, que aquí apunto, son las que adornaban los espacios entre cuadro y cuadro en aquella exposición que aún hoy se puede visitar virtualmente.
 
Retrato de Paganini

"Para llegar a la forma bella, hay que modelar en curva, sin detalles aparentes"
Ingres

Ruggiero libera a Angélica

"El arte vive de los pensamientos elevados y de las pasiones nobles ¡del carácter y del calor! Nunca muere de calor, sino de frío"
Ingres



Retrato de la condesa d'Haussonville, princesa de Broglie. En la Frick Collection de N.Y.
 'La vida de la imaginación es para mí
más importante que la vida real'
Princesa de Broglie 

Ingres
El sueño de Ossian, rey de Morven
 

VISITA LA SECCIÓN: ARTE
 
*Lecturas relacionadas: Las vidas de Vasari, el Manifiesto romántico de Victor Hugo, Arte y revolución de Richard Wagner, Amor en Stendhal, de Ortega y Gasset, y  el relato de Lady Mary Wortley Montagu en el que se inspira El baño turco de Ingres.

jueves, 25 de mayo de 2017

Refugio


Refugio
 


Refugio de Villafamés a las espaldas del castillo.
 
 
Fotografía y texto de Lucía Alcina


Delta del Ebro


Campos de arroz,

barro, fango azul y aves silvestres zambullidas.

La tierra en fuga sobre el mar.




 
Visita la sección 'Hay un lugar'.
 
Poesía y fotografías de Lucía Alcina