miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hombres y Mujeres


  
Palabras en su lucha contra el viento.
 
 
http://www.unwomen.org/en/news/stories/2014/9/emma-watson-gender-equality-is-your-issue-too
Dibujo de Lucía Alcina
 
 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Con los pies en la tierra


Fotografía de Ana López Benítez

Fotografía de Ana López Benítez


Las pequeñas islas de ceñida vegetación se ordenan aleatoriamente hacia el horizonte.
Transmiten apego a la tierra.
Las nubes toman distintos volúmenes. Susurran en otro idioma.
Y sientes la gravedad de la tierra como una fuerza enorme,
como un manto que protege el calor de su interior,
dejando que las nubes se pierdan en su inestable viaje,
permaneciendo firme en el verde barro.


Lucía Alcina

jueves, 18 de septiembre de 2014

Largo viaje hacia el verano

 
Fotografías, con seis meses de intervalo entre una y otra, de un Prunus armeniaca, llamado comúnmente albaricoque o damasco.
Fotografía de Lucía Alcina

Fotografía de Lucía Alcina

viernes, 12 de septiembre de 2014

2. Hay un lugar para un café en París

Fotografías de Lucía Alcina
Sección Hay un lugar
 
Quizás el mejor lugar para disfrutar de un café en París
sea en un rincón escondido en uno de sus jardines.
 
 Pero en París llueve.
 
Ese ambiente de calado constante
va diseñando un mapa de esquinas y chaflanes
que abrigan mágicas puertas a cafés de cálidos interiores.
 
Rayuela es un Café en París - Fotografía de Lucía Alcina
 Foto de Lucía Alcina
Foto de Lucía Alcina
Hay un lugar
A veces no llueve.
Los colores de la ciudad cambian.
La expresión de la gente de París respira. 

Bohemia.
París concentra numerosas cafeterías en el entorno de la Île de la Cité y en el quartier Saint Germain.
Donde se idean relatos, y conversan las generaciones perdidas.



No todos están en el centro.
Hay que buscar en todo París.
Para encontrar tesoros escondidos.






 Y girar en esa esquina que se aleja de la calle principal.
Para encontrar tu rincón.
  Foto de Lucía Alcina. Rue des Barres. Église Saint Gervais

 
 
Fotografías de Lucía Alcina
Si te apetece, visita la sección Hay un lugar
Hay un lugar - donde perderse para empezar a vivir

Allen, y la imaginación como antídoto . Midnight in Paris


miércoles, 10 de septiembre de 2014

1. Hay un lugar para perderse

Apartado. Entre robles y castaños. El Monasterio de Santo Estevo.
Silencioso entre el Miño y el Sil.
Elevado. Tallado en piedra sobre el bosque.
Solitario. Bajo el refugio de las bóvedas.
Lleno de caminos y paseos.
A cubierto, para andar los días de lluvia por corredores y pasillos.
 
Hay un lugar

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fotografías de Lucía Alcina
 
Si te apetece, visita la sección Hay un lugar



martes, 12 de agosto de 2014

Adiós, mi capitán

Estaba recordando a mis profesores cuando apareció la noticia de la muerte de Robin Williams. El profesor de toda una generación en el papel de John Keating de El Club de los poetas muertos.

Ilustración de Lucía Alcina

Al igual que los alumnos de la academia Welton, tuve un buen profesor; cuando todavía tenía el cerebro blandito, los ojos abiertos, y el espíritu crítico del comienzo de la edad adulta.

Ese profesor me enseñó. Me demostró que se puede ser notorio haciendo grandes afirmaciones, pero que ninguna posición firme es absolutamente verdadera.

Como a un Sócrates, teníamos la suerte de escucharle muy temprano durante el último curso antes de salir al mundo. En esos diecisiete años que van forjando la mayoría de edad para encarar la realidad fuera de las aulas.

Cada mañana nos desgranaba una teoría del mundo, nos la explicaba hasta que todos nosotros creíamos firmemente que era la auténtica verdad. A la mañana siguiente rebatía esa teoría, hasta hacernos ver la relatividad de los argumentos que la sustentaban.

Y así, durante un año, y cada mañana, nos fue demostrando que debíamos estar alertas, y no dejarnos llevar por cada teoría bien fundamentada que se cruzase en nuestro camino.

Nos demostró que la inteligencia es un continuo, un desacuerdo con la conformidad, una suma y un contraste de todo aquello que observamos, oímos, y palpamos.

Aquel profesor nos enseñó a no detenernos en una rama, y a soportar la sensación de vacío al no poder abarcar toda la verdad. Nos enseñó a no firmar por siempre jamás. No nos enseñó a caminar por la tierra. Pero nos enseñó a sobrevolarla, y a observar con atención.

Los buenos profesores nos enseñan a volar. A vivir aprendimos solos. Aún así, cada día agradezco más esa capacidad de despegarme de la tierra.
Ilustración de Lucía Alcina


 

jueves, 17 de julio de 2014

Once upon Any other place ... there was this song


Canción: En cualquier otro lugar
Música y letra, voz y guitarra: Ignacio Ch. Alcina

Esta canción la compuso mi hermano hace mucho tiempo. La escucho cuando me despierto a las tantas de la madrugada y ando un poco perdida.

Escucha aquí: En cualquier otro lugar

Once upon Any other place - Ilustración de Lucía Alcina

Song original title: En cualquier otro lugar
Music & lyrics, voice & guitar: Ignacio Ch. Alcina

 
This song was written long time ago by my brother, and everytime I hear it I'm able to be at Any other place:
 
 
 
 

martes, 15 de julio de 2014

Boceto de un sueño




Boceto de un sueño - Lucia Alcina
 
 

lunes, 14 de julio de 2014

Kids at the future shore - Detrás de la mirada


 
 Dibujo de Lucía Alcina - inspirado en una postal americana

domingo, 13 de julio de 2014

Sólo los amantes sobreviven

Film original title: Only lovers left alive
Director: Jim Jarmush
Starring: Tilda Swinton y Tom Hiddelston



Un músico y una devoradora de libros, enmarañados en un sofá, cubren de sofisticación al mundo, entre telas raídas por una existencia casi inmortal y una pasión sempiterna. Jarmush se detiene, no sólo en la sangre que alimenta sus cuerpos, sino en el nutriente que buscan sus espíritus para mantener ese contrato con la muerte.

Ella devora la belleza de la tierra con sus ojos ávidos, se llena de risa con la tragicomedia humana, bebe de la oscuridad del alma de Adán, como él se retroalimenta del ansia de vida de Eva. Y ambos sueñan con la percusión de un gran diamante redondo cuyas ondas llenan de música el infinito.

Música e imagen se enlazan, confabulan, para mostrarnos la disparidad entre estos dos protagonistas. Él, encerrado en sí mismo, en la infinitud de unas notas musicales que va apresando, en una composición eterna que no logra atrapar la materialidad de la vida.

 
Se abraza a una guitarra Gibson de 1905, se rodea de retratos, de objetos añejos que le agarren al tiempo, intentando hacer tangible lo incorpóreo de su alma, de su música. Sintiendo el desconsuelo de un mensajero sin destino, que sólo la telaraña de las historias de Eva es capaz de prender en su madeja de versos. Letras que atan el concierto y el desconcierto, y viajan en maletas antiguas como tesoros inagotables.
 
"No eres tú lo que necesito" dice Hiddleston a cámara, dirigiéndose al vendedor de deseos de Tánger. El alma no se alimenta del goce efímero. Busca la eternidad del amor. No se aplaca con la fama, sino con la obra; ese aliento que se independiza del autor y escapa del escondite privado. Que recorre el tiempo y el espacio, que engaña al público erudito, y es sordo entre los zombis. Que nace en las esquinas silenciosas porque aprecia la atención del silencio.


El amor se encarna en Eve, una Eve que se pronuncia con 'If' de futuro abierto y tenaz. El deseo se esconde en Ava, con un eco a 'Eva' viciado que resuena a pasado, que se arrastra en el sinsentido de la perversión, bebiéndose la vida sin vivirla.

Los amantes sobreviven porque son el emblema de la belleza, del apetito, del contraste, de la energía, de la pasión, de la tenacidad. Porque la distancia que los separa aviva el fuego de la creación. Los amantes eternos, sin devaneos, sin seducciones ni noviazgo, son dos seres completos y opuestos que se reencuentran para rejuvenecer los filamentos descosidos del mundo, y contemplarlo como espectadores privilegiados.

La belleza bucea en las profundidades que unen los polos distantes. 'Sólo los amantes sobreviven' es un entramado poderoso de imágenes megalómanas de suculenta textura. No es una película lógica. Es una película bella. De una cadencia exquisita. Un delicado precipicio fotográfico que se sumerge en una puesta en escena celosa e inmensa en detalles. Unos universos solitarios cuyos polos se atraen, y refuerzan el contraste entre la densidad del refugio íntimo de Adán y la fluidez de las calles de Eva. Antítesis que distancian, a golpes de contraluz, la plasticidad con la que estos dos amantes se enganchan a la vida.

Stories that fill my life
 
                                                                                                                                    Lucía Alcina