miércoles, 10 de junio de 2015

Esquinas en la piel

K. Hepburn en La reina de África
 
A los ochenta años,
mi abuela volvía a tener la carita pequeña de su adolescencia.
 
La podía recoger en la palma de mi mano.
En ese intervalo de sesenta años, su rostro cambió,
Lluvia, vapor, velocidad - W. Turner

dilatándose en sonrisas y llantos.
Haciéndose ancho.
 
Desplegando las velas del tiempo,
 
On the sailing boat - Friedrich

 
soportando el viento de una vida huracanada
Tempestad de nieve - Turner

que se sumía, a veces,
en balsas sin aire, y sin rumbo, a merced del azar de las mareas.
 
Pescadoras recogiendo cebos - Turner
En lo más profundo de su ser seguía siendo ella.
 
Aunque el salitre del aire
dibujase en sus venas todos los disfraces del mundo;
de doncella a corsario,
de náufrago a amazona,
de ruidos a silencios.

Tormenta de nieve, alud, inundación -William Turner


martes, 9 de junio de 2015

La luz silbándose en los vientos

 

Hero waiting for Leandro by William Etty
Querido Leandro,
No te he visto cruzar el Helesponto,
sino sólo mirar el estrecho de mar,
como lo haría Oliveira,
mirando el museo con palabras,
sin bucearte en sus cuadros.
Hay días en los que la luz no es guía y se hunde silbándose en los vientos.
Temes el viento como todo se teme,
con el temor al agua y al viaje.
¿Y sin viaje? ¿Hay historia que contar?
¿Será tu vida más larga sin historia?
 

The Land baby de John Collier
 

viernes, 5 de junio de 2015

La Mujer D y el Señor X

Woman before the rising sun - C. David Friedrich

El Señor X se empeña en confundirme con la Mujer D,
cuando mi nombre es I, y mi apellido H.
Creo que esto se debe
a una disfunción del abecedario del Señor X.
Para el cual sólo existen dos letras.
Sólo dos,
pero sabe manejarlas como números romanos.
La X de su nombre es para él
el contrapunto de un sinnúmero de D's
que inundan el pasillo.
La mujer D no existe,
aún así, el Señor X la ve.
Por todas partes.
Quizás sea un superhéroe de su parcela imaginaria,
que escapa por las puertas de todos sus vecinos.
Igual que el Señor X, que,
aunque no existe,
pervive, con otros nombres, en el zumbar de mi pasillo.
Wanderer above the sea of fog - David Friedrich

miércoles, 3 de junio de 2015

Si no fueran luciérnagas mis ojos

 
Van Gogh
Si me diera la vuelta
 
 
y tornara amarillo mi vestido
 
si volcara mi oído
 
hacia la melodía a mi espalda
 
si no fuese gris
 
ni oscura sus palabras
 
si no fueran luciérnagas mis ojos
 

martes, 17 de marzo de 2015

3. Hay un lugar encantado en el Valle del Genal

Sección Hay un lugar

 
 Pueblos prendidos a las montañas de Málaga
Cascadas de teja y casitas blancas
 
 
Recodos de cuento encalado
 
 
 
Música en sus nombres
Benalauría, Gaucín, Cartajima
Alpandeire
 
 
A un paso elevado del mar
que serpentea las curvas mediterráneas
para atrapar los perfiles abruptos de Ronda
 
 
Lienzos de un jardinero expuestos al sol de las esquinas
 
 
 Sombras blancas sus paredes parasol
 

 

 
Huertas trenzadas a los muros
retando a las pendientes

 

 

  

 
Lucía Alcina
 

viernes, 13 de marzo de 2015

Flores de marzo



El erotismo de las flores danza voluptuoso
vistiendo las ramas con pétalos ceñidos a la piel.


Las flores de marzo estallan en campanillas de humo cristalizado
Disparan al aire los sueños impedidos del invierno


Aromas hechiceros 
 
Enjambres de atrevimiento mordiendo la atmósfera celeste



 
Y me detengo en los árboles sin flores
en las yemas desnudas
que acechan el retorno de las almas verdes


Donde cientos de hojas rompen a nacer
con sus pequeños puños retando al aire del invierno
reventando los augurios
de quien no espera ver de nuevo florecer la primavera






Fotografías de Lucía Alcina

martes, 16 de diciembre de 2014

Hijas de los árboles


 
Por mucho que os ocultéis, Brilláis demasiado para mis ojos. Foto de Lucia Alcina
Hijas de los árboles
Mensajeras de invierno
Retornad.
Rubores encendidos
Del norte de los bosques
Escuchadme.
Eternas ateneas
De lanzas afiladas
Blandid el viento.
Plumas de áurea tinta
De rúbrica constante
Escribid.

                                                 
                                                          Invocación de Arnadeil, reina de las hadas
Extracto del cuento de Lucía Alcina
 

Hijas de los árboles - Foto de Lucia Alcina

Texto y fotos de Lucía Alcina

viernes, 21 de noviembre de 2014

Querido Hopper,


Querido Hopper - Madrid en Invierno - Lucia Alcina

Te escribo para contarte cómo va el mundo. Aunque mejor no te lo cuento, porque ibas a fliparlo, en la acepción anglosajona (Flip: Suddenly become very angry ).

 Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina

Seguimos en la tierra. Por ahora.
Aunque se barajan otras posibilidades para que no siga siendo así. Resulta que la luna es muy pequeña, y sólo acoge a los artistas y poetas, refugiados, en un éxodo continuo. Parece ser que hay cada vez más agujeros negros, por los que los científicos se escurren olvidados, como agua por alcantarillas. Hay quien piensa, o se agarra a pensar, en mundos paralelos, mundos fantasmas que se pliegan en un abanico; porque en éste, doblez, donde viven, no tienen, ni siquiera, un asidero.

Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina
 Hemos vuelto al lenguaje oscurantista de la alta edad media, lleno de chistes y de burlas, y de dagas, bromas de todas las calañas; ya sabes, risas y sonrisas de turbias intenciones, a las que, si respondes, le salen las espinas de la injuria.
 
Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina
 

Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina

Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina
Luces sigue habiendo muchas. Pero tú sabes bien
 que no por mucha luz se alumbra lo que hay dentro.
La gente no es mala en general, aunque estamos invadidos de malvados. Y se le canta a todo, con un encanto de apariencia colibrí, que de cuervo tiene las entrañas. Querido Hopper, seguimos solos.
Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina

Aún así, te quedarías sorprendido al saber la cantidad de jóvenes que andan aún por el mundo, llenos de curiosidad, de vida, y de ansias de vivir, y recurro de nuevo a tu idioma, porque no encuentro una palabra amplia y limpia para describírtelos. They are Wise.

Madrid en Invierno - Fotografía de Lucia Alcina
 
Por lo tanto, quizás haya ocasión para otra carta.
Hasta entonces.

Un abrazo,

Fotografías de Lucía Alcina








lunes, 6 de octubre de 2014

Un espacio entre uno y el horizonte, donde el tiempo no existe


El tiempo no existe. ¿Cómo puede existir, si puedo morir hoy o alcanzar los cien años? Un amigo me dijo una vez que no me obsesionara con el tiempo. No le entendía. ¿Cómo no iba a hacerlo si mi mundo estaba lleno de objetivos, plazos y metas que me imponía la sociedad donde vivía?

Fotograma del film 'Boyhood' de Linklater

Luego, aprendí que el mundo real se movía en un orden mucho más caótico, y que, ni cumplir los plazos, ni alcanzar las metas, ni construir objetivos artificiales, nada de toda esa parafernalia en la que organizamos nuestra vida, garantizaba alcanzar la plenitud de una vida. Mi vida.
 
El tiempo no existe. Y eso causa una alegría enorme. Tanto la anciana que riega sus flores sonriendo entre sus arrugas, como el bebé que se ríe gateando por primera vez, están viviendo un único momento, su único presente. Porque no existen garantías. Y la riqueza de un instante sólo se encuentra si se vive ese instante.

No hay duda de que para caminar hace falta un camino. Pero el camino es espacio, y no tiempo. Cuando logramos ver un horizonte que nos interesa, calculamos el trayecto que nos llevaría hasta él.


Senda costera entre Puerto de Vega y Barayo - Fotografía de Lucía Alcina

En lugar de calcularlo espacialmente, lo hacemos segmentándolo en tiempo. Y erramos.

Porque el horizonte no se alcanza por una suma abstracta de segmentos. Las metas no son horizontes. El horizonte es un presente lleno de momentos.

Hay un ejemplo muy visual para entenderlo, ahora que vivimos en un mundo de imágenes fotográficas. Instintivamente hacemos fotos para captar los instantes de nuestra vida.

Nos hacemos fotos a nosotros mismos, a los paisajes que vemos, a los amigos; registramos la música que nos hace vibrar, las frases de los libros que nos hacen pensar. No se nos ocurre hacer una foto de una meta, de un objetivo, de un plazo.


Fotograma del documental 'La sal de la tierra' de Wim Wenders


Wim Wenders acaba de realizar un documental sobre el fotógrafo Sebastiao Salgado. En él se recogen todos los instantes que tomó a través de su cámara. Y cuando lo ves te das cuenta de que no existe el tiempo.

Linklater acaba de presentar su película Boyhood. En ella se capturan las situaciones principales que han marcado la vida de un niño. En ella no hay metas, y uno de los personajes, no el principal, se desmorona al final del film cuando se da cuenta de que seguir los plazos no lleva más que al vacío. Que no existe un premio al final. Y que, si no sabes dónde estás en cada momento, si no vives el instante como un espacio, pierdes el horizonte.

Y te empiezas a preguntar sobre esa cosa tan abstracta que llaman "el sentido de la vida", como si existiese sólo un sentido, como si existiese un regalo empaquetado con todos los ingredientes del puchero, como si la ruta fuese una raya en el suelo sobre una superficie plana.

Cruce de caminos en Malleza - Comarca Vaqueira - Foto de Lu Alcina

Que no exista el tiempo no significa que no podamos proyectarnos hacia delante. No podemos controlar los agentes externos. Los internos no siempre están en nuestras manos. Pero podemos trabajar nuestra voluntad, nuestro movimiento. Sin perder de vista el bosque, atentos a los árboles, a las raíces, y los contratiempos del cielo.

Y no es tarea fácil. Son muchos los mensajes que recibimos del exterior como para escuchar nuestra propia voz. Hay que hacer un esfuerzo por escucharla. Pero no sólo eso. Hay que ser sincero con uno mismo.

Antiguo faro del Cabo de San Agustín en Ortiguera
Fotografía de Lucía Alcina

Levanta uno la vista y alcanza a ver un horizonte hacia el que de verdad quiere ir. Y ahora empieza a caminar. Cuando el caminar no tiene un manual de instrucción, y el camino no está trazado. Es un espacio entre uno y el horizonte.
 

'Que no exista el tiempo
no significa que no podamos
proyectarnos hacia delante.
Levanta uno la vista y alcanza a ver
un horizonte hacia el que de verdad quiere ir.
Y ahora empieza a caminar,
un sendero no trazado,
en un espacio entre uno y el horizonte.'
 
Lucía Alcina

Cuando la Nave es el Viaje
Senda costera junto a playa de Porcía